Lo he dicho en muchas ocasiones en tono de broma, en esas conversaciones de barra de bar que se caracterizan por las verdades absolutas y las expresiones grandilocuentes: "para tener un fío habría que sacarse un carnet". Otra variante más bestia es : "estirilizaría al 75% de los padres" (el porcentaje es aproximado).
Detrás de estas expresiones tan totalitarias e indisimuladamente nazis se encuentra mi desconcierto por la utilización que muchos padres hacen de sus hijos con propósitos de todo tipo. Desde el que los obliga a entrenar cuatro horas diarias para convertirse en cracks del deporte hasta el que los ata a las patas de un piano para emular a Mozart, la gama de padres explotadores es tan amplia como colores hay en el círculo cromático.
En esta entrada no quiero entrar en otros tipos de explotación y maltrato directamente denunciables, sino en actuaciones mucho menos obvias y completamente integradas en nuestra sociedad de consumo. Un ejemplo es el de los niños protagonistas de anuncios, películas y series de televisión, pero el caso que me ha empujado a escribir estas líneas es el de las niñas que recientemente salieron en las páginas de la revista Vogue en Francia vestidas y maquilladas como modelos profesionales. Y, lo que es peor, con la misma expresión idiotizada que lucen las modelos en ese tipo de revistas.
No lo entiendo. Yo no tengo hijos, pero no me puedo imaginar lo que puede pasar por la mente de un padre para admitir semejante estupidez. Mal por la revista a la que se le ocurrió tan brillante idea, pero peor por los padres que se prestan a poner a sus hijas en semejante tesitura. Y luego nos quejamos de los casos de pederastia, de la utilización de la imagen de la mujer como icono sexual, de la banalización de la sociedad y de cosas por el estilo.
Me podría calentar mucho más, hablar de las series que cultivan la imagen de una juventud con el coeficiente intelectual de un chimpancé o de los programas dedicados a poligoneros y chonis estupendas, pero no merece la pena. Prefiero volver a la barra del bar y escribir sin pensar demasiado: "para esos padres, esterilización y cárcel". Y un traguito de cerveza, a su salud.
2 comentarios:
Totalmente de acuerdo Christian. No había escuchado la historia, pero vamos, luego que acaban en 'Mujeres y hombres y viceversa'.
Así es Goyo, qué triste!!
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